Parte V 24 de marzo de 1721. Había transcurrido un año de arduo entrenamiento con muchas noches de total diversión y procrastinación. Nancy fue asimilando día a día el combate cuerpo a cuerpo, varias tácticas de defensa personal, manejo de armas, en especial de la espada y el puñal. Aquello nos lo tomamos con total tranquilidad; deliberadamente nos aislamos de la civilización, a sabiendas que no teníamos necesidad de exponernos. Mi cabeza tenía un alto precio, los españoles me buscaban, cualquier otro cazarrecompensas podría sentirse tentado a capturarme. Por ahora, Marie Reeves, alias «La Viuda Roja» había tomado un año sabático. —Siento que ahora tu y yo hemos intercambiado roles amiga, ¡te has transformado en una adversaria temible, mientras que yo me he vuelto una excelente cocinera! Nancy me había derribado hábilmente. Sujetaba su afilada daga apunto de rebanarme el cuello, mientras me miraba con una satisfactoria sonrisa de triunfo mezclada con jadeos sincopados, respiraba agitad...