Sobreviví. Bueno, digamos que ya se fue. Es decir, si no, no podrías estar leyendo esto no? Digo… Te cuento: Un día se me cayó, se me perdió la piedra. Yo creo que era una piedra. Era algo así, como una piedra de cuarzo cristal con una llamita adentro. Un fueguito. Funcionaba como en alianza con un botón que tenia en el pecho, (¿o tengo? Tengo tengo, ya lo volví a encontrar también). Ponte tú que pasaba algo en mi entorno, bueno o malo, pero conmovedor, entonces yo me entregaba a uno de mis hobbies más preciados: Sentir y con el botón en ON, (luz verde y todo) la piedra llegaba sola y encendía la llamita. Con la llama prendida las palabras encontraban el cause, rapidito. Era como la maestra de preescolar adelante y sus ratoncitos siguiéndola detrás, uno tras otro, era como algo instantáneo, impredecible pero consecuente. Botón activo, camino alumbrado, palabras guiadas, texto nacido. Era así, como magia. Como si tuviera en el bolsillo un super poder que solo yo conocía de mi, (y u...