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Mostrando entradas de marzo, 2023

El Descubrimiento (Una Aventura Arácnida Parte 11)

—Su majestad. Requiero hablar con usted. —Pues habla. —Quedé paralizada. Nunca había experimentado nerviosismo alguno en mi vida, nunca, jamás. Los arácnidos somos criaturas de temple, nacidas para mantener el mayor autocontrol frente a cualquier criatura, incluso aunque fuese más grande, más fuerte, peligrosa o intimidante. Y ante cualquier situación extrema, la que fuese. Pero, inexplicablemente, mis fuertes extremidades que me habían permitido caminar con total soltura sobre la superficie del agua, (acción que me resultó sumamente divertida debo confesar), justo al estar frente al rey crustáceo, me hicieron literalmente “caerme”. Plash. Me hundí ridículamente frente al rey. Descendí como una piedra en un río, y sé que no reaccioné de inmediato porque me sentí ridícula, amedrentada. ¿Qué carajos me estaba sucediendo?... Dentro del letargo de estar bajo el agua, quedé unos instantes suspendida, ingrávida, hasta que realicé un simple movimiento con mis extremidades y de inmediato fui i...

Una Noche Intensa (Parte V y VI)

Parte V 24 de marzo de 1721. Había transcurrido un año de arduo entrenamiento con muchas noches de total diversión y procrastinación. Nancy fue asimilando día a día el combate cuerpo a cuerpo, varias tácticas de defensa personal, manejo de armas, en especial de la espada y el puñal. Aquello nos lo tomamos con total tranquilidad; deliberadamente nos aislamos de la civilización, a sabiendas que no teníamos necesidad de exponernos. Mi cabeza tenía un alto precio, los españoles me buscaban, cualquier otro cazarrecompensas podría sentirse tentado a capturarme. Por ahora, Marie Reeves, alias «La Viuda Roja» había tomado un año sabático. —Siento que ahora tu y yo hemos intercambiado roles amiga, ¡te has transformado en una adversaria temible, mientras que yo me he vuelto una excelente cocinera! Nancy me había derribado hábilmente. Sujetaba su afilada daga apunto de rebanarme el cuello, mientras me miraba con una satisfactoria sonrisa de triunfo mezclada con jadeos sincopados, respiraba agitad...

El balneario real (Una Aventura Arácnida Parte 10)

Necesitaba hablar con el rey Alan. No lograba entender en qué condición me encontraba ahora. Si todavía era una esclava o poseía algún privilegio, dado mi encuentro sexual con él. Sin darme cuenta ya no sentía mareos ni malestar alguno. Aquel aire salino me tonificaba día a día. Me sentía con más bríos, con gran vitalidad e incluso de un extraño e inusual buen humor. Antes de llegar a este lugar siempre había sido lúgubre, silenciosa y ensimismada, tal cual como una araña. Dejé mis oscuros aposentos, ordenándole a Cleo que me llevara ante su rey. Justo en el umbral de la salida, dos guardias altos y fornidos nos frenaron el paso con sus fuertes tenazas. —La princesa no tiene permitido salir de su recámara. —Necesito hablar con el rey ahora. —Nosotros le informaremos. Debe esperarlo aquí. —¿Acaso sigo siendo una prisionera?... —Los guardias me miraban con respeto y solemnidad. Pese a su aspecto macizo e intimidante, podía intuir que solo estaban acatando instrucciones. —Usted podrá hab...

Princesa Lana (Una Aventura Arácnida Parte 9)

De la noche a la mañana mi vida cambió por completo. Me encontraba en un aposento muy agradable y confortable. Era oscuro, húmedo y silencioso, repleto de largas y estrechas cavernas. De sus altas paredes colgaban muchos tapices brillantes, inmaculados, tejidos por las más destacadas arañas tejedoras. Las gotas de rocío en todos sus hilos de seda las hacían lucir aún más bonitas. ¡Me sentía como en casa! En lo más profundo se hallaba mi descomunal cuna, un gigantesco saco de seda con un total de 3.012 huevos fecundados. ¡Yo sola había logrado recuperar con creces a la totalidad de mi clan! El de los más jóvenes e inexpertos. El que había confiado en mí y aceptado dirigirnos al sur, hacia el océano coral. A pesar de saber que estábamos justo avanzado hacia un territorio dominado por el clan crustáceo. —¡Todos los huevos están muy bien, princesa Lana! ¡Verifíquelo usted misma! Muy cerca de la gran bolsa se encontraba la langosta comadrona. Me miraba con orgullo y respeto. Parecía clarame...

Una Noche Intensa (Parte III y IV)

Parte III 8 de marzo de 1720. Por fortuna había logrado sobrevivir. Busqué ganar las fuerzas necesarias para idear la mejor estrategia de enfrentar a mis enemigos. A partir de aquella noche intensa en la que casi pierdo la vida. Gracias al apoyo y al cuidado de Nancy Cooper, la mujer del pescador, en tres semanas había logrado recuperarme. —Tus mejillas han recobrado color. —Dijo, mientras acercaba hacia mí un cuenco hirviendo con caldo de pescado y verduras. —Come. Pocas veces en mi vida me sentí tan agradecida. —Comamos. —Y de forma categórica me levanté de aquel tibio lecho y busqué ubicarme en la humilde mesa que ocupaba el espacio central de aquella nueva cabaña, invitando a mi cuidadora a que se sentara a mi lado. Recordaba vagamente que habíamos logrado desplazarnos de la isla Tortuga hacia el oeste, hasta la isla Margarita. Justo con lo necesario para trasladarnos discretamente y tener insumos para estar a nuestras anchas. Ella había contratado a dos marinos de confianza para l...