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Artrópoda (Una Aventura Arácnida Parte 2)


La civilización arácnida había surgido y evolucionado hacía unos cinco mil millones de lunas aproximadamente. Nuestro planeta era conocido como Artrópoda. Vastas y peligrosas tierras conquistadas por valientes y legendarios ancestros, quienes buscaron desarrollar las mejores estrategias para lograr contrarrestar a sus invasores, atrapándolos y devorándolos sin piedad durante miles de batallas por la supervivencia.

Desde el principio de los tiempos, las arañas habíamos alcanzado el más alto sitial en la escala evolutiva. Sin embargo, debíamos enfrentarnos ocasionalmente con otras especies enemigas, con las cuales combatíamos por la defensa de nuestras crías y la supremacía de nuestra especie, pero particularmente, evitando a toda costa el control de nuestra capacidad orgánica exclusiva, la de producir bioquímicamente, el material más delgado, resistente y flexible de todo el planeta Artrópoda: la seda de araña.

En cuanto a recursos y técnicas de combate, nuestro sistema de defensa ya no era inocular veneno a través de nuestros quelíceros, (extensiones bucales en forma de cuernos a ambos lados de nuestra boca), sino por medio de una sofisticada lanza o arpón de defensa personal. Esta arma disparaba con suma precisión un potente y casi invisible dardo de seda, capaz de penetrar cualquier material o blindaje e inyectar a su objetivo una poderosa enzima paralizante, de efecto inmediato, sin importar el tamaño o fuerza de la víctima. A esta arma la llamábamos quela. Una vez que nuestra madre nos enseña y entrena para dominar su uso, nunca nos separamos de ella. La ventaja es que no es capaz de funcionar en lo absoluto, en caso de caer en poder de un enemigo que no sea una araña.

Nuestra capacidad única de producir seda y aplicarla adecuadamente, había permitido que nuestra sociedad pudiese expandirse y encontrase numerosas formas de lograr un ecosistema en donde nuestra comunidad se mantenía en equilibrio y armonía. Pero, toda esa paz alcanzada se derrumbaría, cuando un sorpresivo ataque nos obligaría a enfrentarnos a nuestro peor enemigo, a quien no logramos ver venir, a pesar de nuestros ocho poderosos ojos de amplio espectro: La hambruna.

Continuará.

Comentarios

  1. Alfred la segunda parte superó a la primera✍️👏👏👏👏. Me transporté a Artrópoda. Me encantó la narración y la información que uno como lector aprende de estas arañas que a uno lo van dejando atrapado en su seda de araña🕷...

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    Respuestas
    1. ¡Lo percibo igual!... Lo cierto es que deseaba dejar al primer episodio como una introducción ya que en ese momento estaba explorando cuál debía ser la vía o camino a seguir. Dejé reposar a la mente hasta que me volvió a atrapar, señalåndome la dirección correcta.

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