Ir al contenido principal

La cascabel del teléfono

 


Anoche sonó el teléfono varias veces, luego dejó de chillar. Yo iba corriendo a tomarlo por los pelos porque me tenía harta ese sonidito y repentinamente se calló. Unos minutos después me dispuse a leer, y otra vez el cornudo teléfono empezó a timbrar. No sé quien era ni tampoco me interesa. El botón de silencio había desaparecido, entonces si no hay silencio, hay sonido. Depende del sonido si es más agudo o más denso, penetra por el tímpano, si es leve sólo se queda en las afueras.



En las afueras me encontraba, en el campo. A lo lejos veía un río que también sonaba como ese ruidito perturbador, creo que eran las piedras del río que me molestaban. Me molesta tanto “el noise”. Trato de concentrarme en lo que ven mis ojos, pero no puedo dejar de escucharlo. Me quedé perpleja cuando una serpiente se arrastraba frente a mí. Era tan coqueta y despiadada que se tomaba todo el tiempo del mundo en cruzar el camino. Creo que era una cascabel porque su sonidito me recordaba los botones de mi teléfono. ¡Ni una serpiente puede ser silenciosa!, bueno o sí pero cuando le da la gana. Yo sufro porque no encuentro las teclas ni de la computadora, ni las del piano, ni las teclas de mi mente. Pasó la culebra como cantando “jingle bells”, tan pretensiosa la vertebrada. Ni me picó, ni yo a ella porque eso sí, yo estaba que picaba y no precisamente porque había comido ají.



Decidí adentrarme en el río a ver si me encontraba con el silencio, pero pues no. Un pájaro resolvió acercarse y silbar como si yo lo hubiera invitado. ¿Qué se cree el azulejo? Piensa que por tener alas es libre. Te informo que las alas no te dan libertad por si acaso no lo sabías.



Me devolví a buscarlo. Muchos números, mucha luz, demasiada información y aún demasiado ruido. Igual, aunque quiera vivir sin él, me hace tanta falta. Me he hecho dependiente de ti y quiero decirte que interrumpes mi silencio. Tenía que escupir cada uno de estos soplidos porque no me dejaban descansar. Una y otra vez el teléfono volvió a sonar. No sé si es la película que estoy viendo en la tv, si es la imaginación que me regala tanto ruido o es la búsqueda de mi silencio que no me deja en paz. Esta vez por enésima vez el artefacto sonó de nuevo y yo salí afanada cual azafata de avión en emergencias y me encontré nuevamente con la cascabel… esta vez sí me picó y lo hizo sigilosamente. Probablemente esa es la clave parar encontrar el silencio…

Comentarios

  1. Estimada Jhoja, tardé en dejar mi testimonio ya que en el momento que publicaste estaba en un momento complicado. Pude leerlo aquella vez, incluso busqué graficarlo de la mejor manera (Esto de la "serpiente" resulta una calamidad, si te refieres a las interferencias que a nivel creativo afectan tu concentración y enfoque). Y me complace que hagas una fusión entre lo cotidiano, que te aleja de tu propósito de escribir, de estar en silencio, con este divertido resultado. ¡Ya vez que has encontrado la clave! Avanza y sigue plasmando tus ideas tal como hasta ahora. :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Delirio de luna negra

   (Acuarela realizada por Karina Briseño). Tenía días percibiendo un terrible y nauseabundo olor a quemado, cada vez que lo olía le entraba un escalofrío en todo el cuerpo. Se preguntaba de dónde vendría ese olor tan desagradable. Catalina estaba terminado una de sus investigaciones de física cuántica más esperada, mejoraría la imagen de equipos de resonancia magnética para detección de cáncer. Estaba feliz que ya casi culminaba un trabajo muy largo y arduo; en el que había puesto toda su energía, pronto le daría fin. Su felicidad no era tanta por culminar, ni por lo que trataba, era porque se retiraría de lo que hacía. Amaba la ciencia, pero sentía un vacío enorme. Se preguntaba a diario porque se sentía tan turbia, tan aburrida, si hacía todo lo que quería. Le gustaba lo que hacía pero sentía debía estar en otra parte. De niña soñaba con viajar al espacio, miraba el cielo, las nubes, el sol, adoraba las estrellas fugaces y todo lo que tuviese que ver con el firmamento. A...

Una Noche Intensa

Parte I 27 de febrero de 1720. Era nuestra primera noche en aquel puerto del Caribe. Mi tripulación estaba muy animada, y al rato de pernotar en la taberna de isla Tortuga, pasaron a estar eufóricos. Compartía con ellos su alegría. Festejaba nuestro retorno gracias a ellos, y el éxito de nuestra larga travesía en altamar, pero guardando siempre la compostura, porque yo Marie Reeves, alias “La Viuda Roja” era su capitana. Todos teníamos un pasado triste en común y un afán por vivir libres bajo nuestras propias reglas. A nuestros corazones lo abrazaba un fuego más intenso que el propio ron que consumíamos, y en especial aquella cálida noche; esos bravos marineros bajo mi mando habíamos logrado vencer a un navío español en combate cuerpo a cuerpo, logrando abordarlo, apoderándonos de grandes riquezas que pretendían ser transportadas a Europa. Ahora eran nuestras. Bebía con moderación, sentía que el alcohol me podía jugar una mala pasada. Casi todos mis hombres ya estaban borrachos. Era i...

Lo que eleva tu alma

  ¡No imaginan el gozo que siento al escribir estas líneas!... ¡Es una alegría interna que siento que se está desbordando!... Como las “letras de Jhoja por el hueco de su mochila” , así; como un contenedor lleno de agua, que es golpeado sin querer, y de esa fina grieta, se empieza a escapar el preciado líquido, desparramándose lenta y silenciosamente, pero sin cesar. Así tal cual. Más allá de todo escepticismo, uno vive creativamente momentos terribles, y proporcionalmente surgen otros que compensan tal amargo transitar por contraste. Es como cuando has comido algo con mucha sal y luego saboreas algo dulce… ¡Percibes un mejor sabor! ¡El deleite es mayor! Nuestra amiga y colega Alejandra Cabrera , dio inicio a una hermosa iniciativa: Nuestro reencuentro como amantes de las letras en este maravilloso blog “Tintero de Fuego” . Quienes aquí escribimos y nos expresamos fuimos participantes, entre 2007 y 2008, de una experiencia mística maravillosa (por su profundidad y poder transformad...