Algunas veces me provoca llorar. Ha sido un día muy movido. Las horas pasan desmedidamente desde la mañana. Abro los ojos, doy las gracias por el día y en seguida las agujas del reloj me empiezan a atormentar un poco. Tengo que respirar hasta 7. Ese número es importante.
Amo a mis hijos con todo mi corazón, ellos abren los ojos y empiezan a llamarme "mamá" a veces a gritos. Son apenas las 6:45 a.m. Aunque siento un profundo amor por ellos, a veces los pequeños gritos los siento como martillazos en la cabeza. Me pregunto ¿Dios por qué siendo tan temprano, ya me siento cansada? De repente las agujas del reloj siguen disparadas como balas, mientras entre gritos y desorden nos tenemos que alistar para salir. Para ir al colegio. Los niños necesitan rutina, yo también.
Quiero escribir... quise escribir desde la mañana pero el tiempo no me dio. Durante el día extraño a mis hijos porque no están conmigo. Le pido a los angelitos que me los cuide, pero a la vez que los extraño siento alivio de tener un pequeño respiro. Vuelvo a respirar hasta 7. Siete son los días de la semana.
Las agujas del tiempo siguen avanzando sin piedad. Siento palpitos en el corazón porque tengo que trabajar, pero aún no he escrito... no lo he podido hacer.
Repentinamente, los niños llegaron del colegio. Los abrazo, les digo que los amo. Ahora hay que comer. Los gritos vuelven, el caos también y los martillazos en mi cabeza se vuelven más intensos. Inhalo y exhalo 7 veces.
Ya es de noche, mis hijos, dos varones, demandan de mi atención, en el agua, en la tierra, en el aire y en el fuego... ya se bañaron por lo menos y ya se van aquietando porque el sueño se acuesta al lado de cada uno de ellos.
Me siento un momentico en la cocina y escribo estas letras mientras tengo taquicardia, sólo un poquito... porque lo logré. Logré escribir estas líneas después de un día bastante aglomerado. Eso se llama "paz". Creo que la encontré en medio de la explosión... 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7. Respiro.

¿Has notado como tu voz literaria es serena, reposada y armoniosa?... ¡La mejor decisión de vida que puedes seguir desarrollando es continuar escribiendo, estimada Jhoja! Pero, ojo, encuentra entre tus quehaceres y rutina ese remanso interior, y bríndalo al mundo, ya que es fresco, cristalino, como un bálsamo aromático, muy rico y relajante. Cuenta hasta siete y mantente enfocada. Bienvenida al blog.
ResponderEliminarGracias de verdad AA por todos tus consejos :) .. Sí, ya la escritura es parte de mi vida y como disciplina ya vive conmigo... seguimos contando hasta 7 jejeje
ResponderEliminarHola Jhoja, yo si siento tu angustia y me siento en tus zapatos oyendo las voces de tus pequeños, me encanta el ritmo acompasado del texto que se vuelve vertiginoso al contar siete, gracias por compartir.
ResponderEliminarJoa muchas gracias por tu comentario :) , de verdad ¡lo aprecio mucho!
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