Abrí y los ojos y allí estabas. Tus cabellos rizos y rubios me fascinan. La verdad es que todo de ti me enamora. A veces comienzas a hablar sobre temas que no entiendo, y me quedo ensimismada viendo como te has convertido en alguien tan maravilloso. Y extraño el que eras, pero me fascina quien eres y en lo que te estás convirtiendo.
No me di cuenta cuando llegaste escondido a media noche, es como si se activara aquella memoria de que una vez fuimos uno y tu presencia me complementa. Hace unos años tus llegadas a media noche eran estrepitosas e imposibles de ignorar. Y confieso que más de una vez quería solo desaparecerme, quería dormir una noche entera, sin llantos ni conflictos.
El día me llamaba a comenzar, se espera que sea responsable. Pero ¿Cómo dejarte allí?, no por ti ¿sabes? Ya no eres pequeño e indefenso, lo sé. Por mí. ¿Cómo perderme unos minutos de tu compañía?
Despertar a tu lado, se hace más intenso y delicioso, mientras sé que tiempo se nos acaba. Que creces y necesitas tu espacio, y que ya sabes que mis abrazos no curan las pesadillas ni los dolores de barriga. Por eso cuando abrí los ojos y te vi allí junto a mí, una cascada de recuerdos se vinieron todos a arroparme, y supe lo que tenía que hacer, lo que quería hacer.
Así que sin más, apagué las dudas y las normas en mi cabeza, que sonaban como alarmas de incendio enfurecidas, y le pedí a los tímidos rayos del sol que se colaban por las hendiduras de las persianas que nos dieran unos minutos más. Sin pensarlo te abracé en silencio, sin decir una palabra para no despertarte, declarándote una vez más mi amor infinito.

¡Adoro la capacidad que posee la escritura para darle una forma particular a las emociones más profundas! Tu texto destila una silenciosa sabiduría, un rico aroma a intimidad.
ResponderEliminarAle muy lindo este escrito. Me siento muy identificada. Nuestros hijotos crecen muy rápido y de verdad lo que se siente es un amor infinito. Super sensible y acogedor este texto.
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