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La cucaracha



Nunca he tocado piano, me encanta la música, de hecho sin ella no puedo vivir. Me fascina subir el volumen muy alto cuando estoy escribiendo. No soy pianista, pero cuando escribo me transformo en una, porque siento que el teclado de la computadora es como las teclas de un piano para un escritor.



Si pudiera describir mi proceso para escribir, podría decir que mis manos se empiezan a mover solas, respiro fuertemente como para permitirme ser poseída por ese algo más grande que yo, se puede llamar Dios, Universo, Naturaleza, Dimensiones, en verdad no sé. No todos los días tengo la misma inspiración, ni tampoco puedo planear mucho lo que voy a escribir. De manera racional, podría tener una pequeña idea, pero es sólo eso, una idea. A veces no tengo ni p… idea tampoco. Me río de mi misma porque el arte de expresar es ese sentirse poseído o prestarse como canal para comunicar. Al final eso es lo que necesitamos: EXPRESARNOS. De cualquier manera, hay mucha energía adentro que necesita ser sacada. Como esa cucaracha que está rondando por la cocina y uno le dice “eche pa afuera” y uno hace lo posible para tirar a la pobre cucaracha. No hay espacio para las dos en esta misma casa. En eso sí soy bien celosa, en mi casa, la cucaracha tiene que estar afuera. ¿Cómo se debe sentir ella? Bueno, quien la manda a entrar en lugares a los que no es bienvenida. Se hace la rogada y ella insiste en meterse de nuevo ¡Qué fastidiosa es la tipa! Pero es así, las cucarachas han siempre sobrevivido a grandes catástrofes desde hace millones de años porque ellas tienen el poder de la resiliencia, se adaptan, se camuflan y siempre consiguen lo que quieren. Se conforman con migas de pan y aparte las migas las comparten con sus amigas. Uno piensa ¡Qué asco de cucaracha! ¿Asco? Se burlan ellas, porque son más inteligentes que cualquier humano. ¡Las desgraciadas se ríen en mi cara!



El hecho es que “pa´ afuera” todas esas cucarachas mentales que nos van quitando las ganas de vivir o las ganas de creer… porque te lo repito, el problema ¡NO SON LAS CUCARACHAS! El problema está en que no sabemos “echar pa´ afuera”. Creemos que con tragar y con reprimir ese carrusel de emociones que está eléctrico adentro haciendo corto circuito, nos liberamos de las cucarachas.



Mientras que sigues pensando en como decir eso que no sabes, en como hacer eso que nunca has aprendido, en seguir pensando en cuantos días tiene el mes que viene, en seguir atando las palabras en un nudo ficticio, hay que recordar que las cucarachas que se quedan en la casa y no son para nada bienvenidas, si no más bien son intrusas y ágiles las locas… se van pudriendo porque no encuentran la salida…



Así mismo pasa con los pensamientos intrusivos, con la energía bloqueada, con el arte reprimido… hay que salir o buscarles salida porque si no, esas cucarachas hacen nidos en la piel y eso pica mucho, pica horrible…

Comentarios

  1. En verdad amiga, que me ha agradado mucho este texto por la cantidad interesante de recursos narrativos que utilizas, además de poder brindarle al lector una "perspectiva humanizada" de uno de los insectos con los que uno hace menos empatía o logra verle algo bueno. Creo que tu mayor virtud es ese toque de humor que es fresco, cae bien y lo convence a uno a querer disfrutar tus ocurrencias. ¡Te felicito!

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    Respuestas
    1. ¡Ay Alfred! Muchas gracias por este comentario y por tomarte el tiempo de leer, además de siempre ayudarme a ponerle color a mis textos :)

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  2. Me encanto, super divertida manera con excelente pulso de dar un consejo tan sabio ... sacar lo que no nos ayuda :) Fuera esas cucarachas...
    Y el la pianista del teclado de computadora, que frase tan maravillosa

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