Ir al contenido principal

¿Por qué se apagó el fuego del tintero?...


Ayer leyendo encontré unos datos bien curiosos. Una de las razones por las que los antiguos vikingos podían viajar durante tanto tiempo, y llegar a lugares tan lejanos en sus travesías marítimas, era porque podían llevar fuego consigo. Antes de zarpar recolectaban un tipo de hongo de la corteza de los árboles y lo hervían durante algunos días en orina para convertirlo en un material parecido al fieltro. La orina contiene nitrato de sodio, por lo tanto, este compuesto permite que este material creado arda sin generar llama. ¿Qué tal?...


Escribir es una aventura de exploración, de búsqueda constante y en sí misma es capaz de llevarnos a lugares nuevos muy lejanos, desafiantes e inexplorados. El 15 de enero de 2023 inicié mi primera experiencia narrativa aquí, en «Tintero de Fuego». Muy ilusionado y comprometido porque era una nueva y emocionante travesía hacia lo desconocido. Pero me sentía plenamente confiado, seguro, animado y feliz porque de cierta forma, ya habíamos encendido el fuego antes, hace dieciséis años.

Conocía de tiempo atrás a los colegas que con una energía contagiosa me animaron a participar. Nos volvíamos a encontrar en estas aguas de la creación literaria, y nuestra guía e inspiración estaba viva, latente. En el bolsillo de cada uno había varios trozos de ese ingenioso material, parecido al fieltro.

Mis más valientes compañeros de escritura y yo tomamos unos cuantos trozos y los prendimos.

Así surgieron varias historias interesantes: «Una Aventura Arácnida» fue mi primer aporte. Como siempre me he sentido capaz de aventurarme, me fui con mi embarcación hacia una tierra inhóspita y fascinante. La historia y su desarrollo eran un desafío, porque no quería que fuese un escrito de un solo episodio, sino de varios capítulos al estilo serie. Y tampoco deseaba que mis personajes fuesen comunes. Desde siempre he querido ser como los vikingos al escribir: Llegar a donde nadie se ha atrevido. Conquistar nuevos territorios, pelear y demostrar mi fuerza, habilidades, tenacidad y valentía. Porque incluso morir en el campo de batalla es honorable, ganas experiencia al intentarlo, y gloria perpetua si alcanzas vencer al enemigo, acariciando con gran satisfacción la victoria.


El enemigo más fuerte y terrible que he enfrentado en estos años de aventuras es la falta de constancia. Procrastinar por no encontrar un tiempo o unas condiciones ideales para escribir (incluso leer). Pensar tonterías como «ya habrá un momento ideal». Siempre que me llega ese terrible pensamiento a la mente, busco en mis bolsillos los trozos de ese combustible portátil. Los palpo; sin preocuparme que antes estuvieron empapados de orina o de excrementos. No me importa. Sé que esos mismos hongos me permiten crear fuego creativo en cualquier lugar, en cualquier circunstancia. Gracias a ellos logré completar el 4 de abril de 2023, doce episodios de mi «Aventura Arácnida», incluso desarrollar seis capítulos de una segunda historia que en un principio la concebí como un cuento corto de dos partes, titulado: «Una Noche Intensa», entre el 27 de febrero y el 25 de marzo, inspirado en una historia de mujeres bucaneras y cazadores de tesoros en la época colonial.

¡Me sentía muy motivado! ¡Con la hermosa y grata sensación de estar conviviendo ya en el Valhalla, festejando y comiendo ricos manjares y bebiendo excelente hidromiel, brindando con los dioses y mis compañeros de grandes batallas…!

—¡Sköl!

Gritamos a coro al chocar nuestros cuernos invertidos que usamos como copas para beber. 

—¡Salud!

 

Ciertas noches, dos de ellos y yo nos echamos varias escapadas hacia territorios en donde el fuego calentó y arrasó todo a su paso, con historias entretenidas, subidas de tono como lava ardiente. Fueron publicadas discretamente en el blog «Eros en Ebullición».

Y hablando del Valhalla (y también del Helheim). Como llevo tiempo leyendo e investigando sobre los vikingos, sus orígenes, sus mitos y fascinante historia (supongo que ya lo han notado), el 23 de julio arranqué en mi blog personal una nueva saga titulada: «Un Cuento Nórdico», ¡Llevo 12 episodios!... ¡Con tanta pasión y entusiasmo que me tocó poner a hervir nuevos hongos, para que no me faltase «el fuego en el tintero», quiero decir, luminosa inspiración!

Por estas razones, hoy 15 de diciembre de 2023, proclamo mi deseo ferviente de completar y expandir las tres historias que se fueron gestando acá en «Tintero de Fuego» y que fueron republicadas en mi blog personal «Pichones de Un Escritor», apartando de mi senda, «monstruos» y «enemigos terribles». Invitando a mis compañeros de aventura, a mis colegas escritores y a cualquiera que sienta ese fuego creativo ardiendo en su interior, a hacer buen uso de él. 

—¡Sköl!




 

Comentarios

  1. Hola querido Alfredo, el fuego no se ha apagado, las nieblas de cada circunstancia seguramente ha mermado cada brasa, igual los encuentros siempre son agradables, y me contenta enormemente y me conpleace que haya podido ser de inspiración y tengas tus pedacitos de fieltro. Aunque inactiva como lo ves, mi fieltro está allí, y se que de las otras chicas también, como todo, y no se escapa la escritura, es algo muy propio de conseguir esa constancia y ese compromiso no con los demás con uno mismo de hacer algo que te llena y te gusta..un abrazo, y aver si le echo vinito de navidad a mi brasa para que no se apague y coja fuerza de nuevo, un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Realmente muy agradecido contigo, por estos comentarios acá, por lo conversado por el chat. Nunca he dejado de tener fe en ustedes, nunca. Sé que llegará ese día en que me sorprendan gratamente con nuevo material, ideas o hasta un libro en proceso. ¡Me atreví a escribir este texto por la confianza que les tengo y el título lo exageré para darle algo de dramatismo jaja!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Delirio de luna negra

   (Acuarela realizada por Karina Briseño). Tenía días percibiendo un terrible y nauseabundo olor a quemado, cada vez que lo olía le entraba un escalofrío en todo el cuerpo. Se preguntaba de dónde vendría ese olor tan desagradable. Catalina estaba terminado una de sus investigaciones de física cuántica más esperada, mejoraría la imagen de equipos de resonancia magnética para detección de cáncer. Estaba feliz que ya casi culminaba un trabajo muy largo y arduo; en el que había puesto toda su energía, pronto le daría fin. Su felicidad no era tanta por culminar, ni por lo que trataba, era porque se retiraría de lo que hacía. Amaba la ciencia, pero sentía un vacío enorme. Se preguntaba a diario porque se sentía tan turbia, tan aburrida, si hacía todo lo que quería. Le gustaba lo que hacía pero sentía debía estar en otra parte. De niña soñaba con viajar al espacio, miraba el cielo, las nubes, el sol, adoraba las estrellas fugaces y todo lo que tuviese que ver con el firmamento. A...

El Coach Imaginario

  «Primavera» Óleo sobre tela de Liz Gridley Voy a confesarles algo. El día que finalizamos el curso de Escritura Creativa en el CELARG en el año 2008, por cosas del destino cruel, uno de los representantes encargados de esa institución nos expresó categórico: —Ustedes todavía no son escritores. Este apenas es el inicio de una larga carrera. Quince años después reconozco que ese señor no estaba equivocado del todo. Fuimos una muy bonita y entusiasta cofradía de «pichones de escritores y escritoras». Doce afortunados participantes (tal cual discípulos de Jesús). Aunque esta vez, nuestra líder era una fascinante mujer con poderes extraordinarios: Nuestra sabia facilitadora Penélope Hernández . Penélope desde el primer día del Taller nos preguntó a todos los presentes, que en ese momento éramos como unas veintitantas personas: —¿Ustedes se consideran escritores?... Yo a ustedes sí. Sinceramente. Las caras perplejas, los murmullos y el desconcierto aún flotan en mi memoria. Reflexioné...

Una flor del caribe en las nieves eternas

Extrañaba tu aroma tanto. Tardé años en reconocer que más que tus colores cálidos y tus azules, tu aroma me hacía falta. Fue la última pieza que completé, para saber que te necesitaba a ti, y no había reemplazo. Tus colores. Tu dorado, pálido y brillante, me atrajo desde niña. Tantas veces me invitaste a construir los más atrevidos y efímeros fuertes para todos mis sueños. Tu calor es envolvente, aunque ardiente a veces. Me devoras en segundos y siento que tenemos la misma temperatura tras breves instantes de nuestro encuentro.  Tus azules y verdes cristalinos siempre fueron hipnotizantes para mí. Me recordaban los ojos infinitos de mi amor de infancia. Mi abuela, quien me llevó a conocerte y me enseñó a amarte.  Tu sabor, complejo y necesario. Demasiado para comerte a boca llena, pero vivir lejos es una condena insípida.  Tus sonidos constantes y rítmicos, a veces severos y estruendosos, a veces un susurro que me duermen y me envuelven. Siempre presente cuando estoy cerc...