Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de enero, 2023

Y descubrió su luz después del tunel

Dicen que nació en cuarto menguante. Ella era luz, pero los otros a su alrededor solo veían las sombras. La llenaron de dudas y miedos oscuros, hablándole de signos de muerte y dolor. Deambuló caminos encumbrados, sufriendo un destino que no le pertenecía. Miraba a través de sus ojos empañados, hinchados de llorar lágrimas amargas por penas impuestas. Al cabo de unos años, había enturbiado su brillo y eclipsando su luz.  Cuando llegaron otros que le admiraban, ella no daba crédito. Pero una noche sin luna, se despertó sorprendida encandilada por su propio brillo. Comprendió que las mariposas negras en su cuna no eran signos de muerte, sino de renacimiento y transformación. Comenzó a abrir puertas y ventanas por todos los pasillos de su pasado. Los recuerdos se llenaban de colores insospechados. Esta vez las lágrimas limpiaron los oxidados recuerdos, dejando ver el brillo de una historia asombrosa. Pero el presente era atemorizante, el futuro absolutamente aterrador. No sabía deambu...

Artrópoda (Una Aventura Arácnida Parte 2)

La civilización arácnida había surgido y evolucionado hacía unos cinco mil millones de lunas aproximadamente. Nuestro planeta era conocido como Artrópoda. Vastas y peligrosas tierras conquistadas por valientes y legendarios ancestros, quienes buscaron desarrollar las mejores estrategias para lograr contrarrestar a sus invasores, atrapándolos y devorándolos sin piedad durante miles de batallas por la supervivencia. Desde el principio de los tiempos, las arañas habíamos alcanzado el más alto sitial en la escala evolutiva. Sin embargo, debíamos enfrentarnos ocasionalmente con otras especies enemigas, con las cuales combatíamos por la defensa de nuestras crías y la supremacía de nuestra especie, pero particularmente, evitando a toda costa el control de nuestra capacidad orgánica exclusiva, la de producir bioquímicamente, el material más delgado, resistente y flexible de todo el planeta Artrópoda: la seda de araña. En cuanto a recursos y técnicas de combate, nuestro sistema de defensa ya no...

Lo que eleva tu alma

  ¡No imaginan el gozo que siento al escribir estas líneas!... ¡Es una alegría interna que siento que se está desbordando!... Como las “letras de Jhoja por el hueco de su mochila” , así; como un contenedor lleno de agua, que es golpeado sin querer, y de esa fina grieta, se empieza a escapar el preciado líquido, desparramándose lenta y silenciosamente, pero sin cesar. Así tal cual. Más allá de todo escepticismo, uno vive creativamente momentos terribles, y proporcionalmente surgen otros que compensan tal amargo transitar por contraste. Es como cuando has comido algo con mucha sal y luego saboreas algo dulce… ¡Percibes un mejor sabor! ¡El deleite es mayor! Nuestra amiga y colega Alejandra Cabrera , dio inicio a una hermosa iniciativa: Nuestro reencuentro como amantes de las letras en este maravilloso blog “Tintero de Fuego” . Quienes aquí escribimos y nos expresamos fuimos participantes, entre 2007 y 2008, de una experiencia mística maravillosa (por su profundidad y poder transformad...

La cascabel del teléfono

  Anoche sonó el teléfono varias veces, luego dejó de chillar. Yo iba corriendo a tomarlo por los pelos porque me tenía harta ese sonidito y repentinamente se calló. Unos minutos después me dispuse a leer, y otra vez el cornudo teléfono empezó a timbrar. No sé quien era ni tampoco me interesa. El botón de silencio había desaparecido, entonces si no hay silencio, hay sonido. Depende del sonido si es más agudo o más denso, penetra por el tímpano, si es leve sólo se queda en las afueras. En las afueras me encontraba, en el campo. A lo lejos veía un río que también sonaba como ese ruidito perturbador, creo que eran las piedras del río que me molestaban. Me molesta tanto “el noise”. Trato de concentrarme en lo que ven mis ojos, pero no puedo dejar de escucharlo. Me quedé perpleja cuando una serpiente se arrastraba frente a mí. Era tan coqueta y despiadada que se tomaba todo el tiempo del mundo en cruzar el camino. Creo que era una cascabel porque su sonidito me recordaba los botones d...

La mochila de las letras

Ella estaba allí, aterrada, cubierta por una manta de miedos y una mochila llena de letras. Caminaba por la aldea y subía montañas rocosas. Era inexplicable el helado viento que sentía cuando le entraba por los huesos cada vez que los árboles trataban de decirle algo. Estaba muy oscuro, la mujer no podía pensar con claridad porque no podía sentir los latidos de su corazón, se habían disminuido hasta tal punto que el “pum pum” del corazón se convirtió sólo en un “pum”. Los ojos de ella se escurrían como cataratas cuando miraba hacia el cielo buscando una estrella fugaz. Ardientemente le pedía un deseo a un lucero en aquella noche fogosa y serena a la vez. La mujer caía en la profundidad de sus pensamientos tratando de recoger las letras que se les habían perdido. No estaba clara si eran las letras que se habían escondido o era ella misma que no se dejaba ver tras esa manta que no le permitía ser libre. Tras un largo camino de grandes subidas y bajadas, la mujer no podía más. Seguía...

Una flor del caribe en las nieves eternas

Extrañaba tu aroma tanto. Tardé años en reconocer que más que tus colores cálidos y tus azules, tu aroma me hacía falta. Fue la última pieza que completé, para saber que te necesitaba a ti, y no había reemplazo. Tus colores. Tu dorado, pálido y brillante, me atrajo desde niña. Tantas veces me invitaste a construir los más atrevidos y efímeros fuertes para todos mis sueños. Tu calor es envolvente, aunque ardiente a veces. Me devoras en segundos y siento que tenemos la misma temperatura tras breves instantes de nuestro encuentro.  Tus azules y verdes cristalinos siempre fueron hipnotizantes para mí. Me recordaban los ojos infinitos de mi amor de infancia. Mi abuela, quien me llevó a conocerte y me enseñó a amarte.  Tu sabor, complejo y necesario. Demasiado para comerte a boca llena, pero vivir lejos es una condena insípida.  Tus sonidos constantes y rítmicos, a veces severos y estruendosos, a veces un susurro que me duermen y me envuelven. Siempre presente cuando estoy cerc...

El sacrificio de mi madre (Una Aventura Arácnida Parte 1)

Muchas veces me he sentido un tanto culpable. Mi último recuerdo antes de abandonar definitivamente mi antiguo hogar, fue haber devorado a mi madre (literalmente) por agotarse el tiempo para ella lograr cazar una presa cualquiera, que permitiese alimentar a mis doscientos cuarenta hermanos y a mí y no muriésemos de hambre. Provengo de una familia paciente y con mucha determinación (aunque no somos muy aficionados a congeniar con otros grupos o parientes cercanos). Somos seres solitarios, autosuficientes y muy seguros de nuestro potencial. Hay quienes afirman que poseemos súper poderes. Suena exagerado, pero los arácnidos somos capaces de cargar ciento setenta veces nuestro propio peso, mientras caminamos boca abajo (sin caernos por su puesto), permanecer varias horas respirando bajo el agua, saltar con extrema facilidad largas distancias o incluso volar de ser necesario. Pero, llegó un momento en que nuestro suministro alimenticio comenzó a escasear. Vivíamos en una espaciosa cueva sub...

Delirio de luna negra

   (Acuarela realizada por Karina Briseño). Tenía días percibiendo un terrible y nauseabundo olor a quemado, cada vez que lo olía le entraba un escalofrío en todo el cuerpo. Se preguntaba de dónde vendría ese olor tan desagradable. Catalina estaba terminado una de sus investigaciones de física cuántica más esperada, mejoraría la imagen de equipos de resonancia magnética para detección de cáncer. Estaba feliz que ya casi culminaba un trabajo muy largo y arduo; en el que había puesto toda su energía, pronto le daría fin. Su felicidad no era tanta por culminar, ni por lo que trataba, era porque se retiraría de lo que hacía. Amaba la ciencia, pero sentía un vacío enorme. Se preguntaba a diario porque se sentía tan turbia, tan aburrida, si hacía todo lo que quería. Le gustaba lo que hacía pero sentía debía estar en otra parte. De niña soñaba con viajar al espacio, miraba el cielo, las nubes, el sol, adoraba las estrellas fugaces y todo lo que tuviese que ver con el firmamento. A...